Clasificamos los niveles de afección del acné en tres grupos:
- Leve: cuando el paciente no presenta más de 20 lesiones provocadas por el acné. Su tratamiento suele consistir en aplicaciones tópicas de diferentes principios activos antiacné en la zona afectada.
Principales principios activos antiacnéicos: peróxido de benzoico y ácido acerico; antibióticos tópicos y los retinoides. También pueden combinarse con tratamientos como la microdermoabrasión, que limpia la capa superficial de la piel y elimina las células muertas depositadas en los poros produciendo su oclusión.
Aplicación: como norma general todas las noches, aunque puede ser necesaria su utilización dos veces al día si el especialista en dermatología lo considera oportuno.
- Moderado: el paciente presente entre 20 y 50 lesiones acné. Se trata con principios activos más potentes, como antobióticos, anticonceptivos, anovulatorios e isotretinoína, que sin embargo puede tener efectos secundarios, sobre todo para el feto en mujeres embarazadas.
- Severo: el número de lesiones supera las 50, que suelen caracterizarse por ser nódulos inflamatorios permanentes o recurrentes y con tendencia a generar cicatrices. El tratamiento puede ser una combinación de fármacos con láseres médicos que actúan disminuyendo la inflamación de las glándulas sebáceas a la vez que eliminando la proliferación de la bacteria causante del acné, la Propinebacterium Acnes.
En casos extremos los pacientes pueden necesitar drenajes de los quistes y eliminación mecánica de los comedones.
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